Por su gran interés recogemos en este post el artículo publicado en el grupo de Facebook “I know someone who got robbed in Barcelona”.
Estimados compañeros, es una triste realidad que Barcelona es una ciudad llena de “manguis”. Me gustaría que entre todos, pudiéramos localizar y conocer sus técnicas para que de alguna forma mejorásemos nuestro quehacer diario. Así que si os parece abro un debate sobre los “manguis” de la ciudad que más afectan a nuestra profesión clasificados según el itinerario tipo de un visitante de la ciudad.
Los Moros del aeropuerto: Suelen ir 3, operan en la antigua terminal del aeropuerto. Uno de ellos espera en un coche nuevecito alquilado en la recta de las terminales mientras los otros dos operan, cada vez que consiguen un botín (suele ser equipaje de mano), desaparecen raudos y veloces en el coche que o bien les controla o vía móvil acude en su ayuda.
Los Moros de Miramar: Suben por las laderas del poble sec y localizan a sus víctimas en Miramar, suelen ser agresivos y amenazan con arma blanca. Antes operaban en el Mirador del Alcalde, pero parece ser que la presión de los vendedores ambulantes les ha desplazado a la zona de Miramar.
Los Moros Ronaldihnos: Suelen ser 4 o 5, operan en la Rambla, uno de ellos simula jugar con el turista con un minibalón que dirige a las piernas de éste. Mientras la víctima se cree el centro de un juego, el resto de compinches le roba la cartera dándose a la fuga en dirección al Rabal.
Los Moros de la Boquería: Trabajan en parejas o de forma individual, aunque posiblemente esten organizados en clanes. Sus objetivos suelen ser teléfonos móviles que arrancan de las manos de quién realiza una llamada en ese momento, bolsos, carteras etc. Suelen utilizar el sistema del tirón.
Las Bosnias del Hard Rock: Suelen ser un mínimo de tres, utilizan a los miembros jóvenes del clan (los niños) como informadores de objetivos. Trabajan en las terrazas de plaza Catalunya y en las zonas de carga y descarga de los buses. Suelen ser carteristas, no agresivas.
Las Gitanas de Paseo de Gracia: Son las que llevan más años afincadas en el tema y a cambio de un clavel suelen quedarse con un billete del incauto que abre el monedero para pagar la flor. Se mueven en taxi y en una misma visita las puedes encontrar en varios puntos: Sagrada Família, Barrio Gótico, alrededores del Museo Picasso.
Las Bosnias de Sagrada Família/Barrio Gótico: Han mejorado en la estética con el tiempo. Sus tintes de pelo ya no son tan malos y a veces cuesta diferenciarlas de turistas americanas o italianas, coinciden en llevar gafas de sol, bolsos de imitación y el plano del Corte Inglés que és más grandes que el del bus turístic y les ayuda más para su quehacer diario, parece ser que hay algunas que están embarazadas. No suelen ser agresivas, se dedican al hurto y periódicamente un varón del mismo clan les recoge el botín conseguido. Carteristas muy conocidas por todos.
Las Bosnias Buscafirmas: Son miembros del clan de menor edad, pero colaboran con otros grupos para lo necesario, fingen sordomudez y piden directamente dinero y firmas para distintas patologías.
Los Peruanos del parque Güell: Llegan en el autobús 24, con mochila a la espalda y pinta simulada de Oriental. Suelen pegarse a los grupos de Orientales, aunque no desaprovechan otras nacionalidades.
Los ejecutivos de primera hora: Suramericanos con traje y corbata que operan en los lobbys de los hoteles, suelen situarse en la cola del check out dejan su maletín en el suelo justo al lado de quien hace el check out en ese momento y se llevan normalmente equipaje de mano. Entran a veces en el comedor de desayunos puesto que conocen las numeraciones del hotel que “trabajan”. Hacen ruta, empiezan por el Hotel Atenas, Aragón, calderón y van siguiendo hasta el hotel Núñez y Navarro.
Los Nacionales: Utilizan el mismo modus operandi que los ejecutivos de la mañana anteriores, pero son de nacionalidad española. Trabajan en parejas mixtas o tríos de dos hombres y una mujer. Habituales del hotel Suite en calle Muntaner. También les he visto trabajar en el self service de Montserrat.
El Abuelito caga palomas: Un señor maduro que se ofrece a ayudar al pobre que ha recibido una supuesta cagada de pichón realizada por un complice con una jeringuilla.
El Abuelito del Helado: de similar ejecución al anterior. Los tres cerditos: Uno de ellos no muy es muy alto y un poco regordete, ancho de espaldas, suele llevar un sombrero tipo coronel tapioca. Los tres son morenos, y de tez más bien oscura, dudo que sean españoles, pero si son muy profesionales, buscan objetivos caros (cámaras, maletines, equipajes de mano), operan habitualmente por el paseo de gracia, aunque ocasionalmente se les ve por el Barrio Gótico, también trabajan algún hotel.
Los 4 Rumanos, altos, (1,80 mts)trabajan en el paseo de Gracia, son carteristas profesionales aunque pueden emplear algo de violencia en sus robos. Si bien son ladrones de comercios justo antes de la hora de cierre como ferreterías y joyerías, también trabajan el paseo de Gracia y sus terrazas. Posterior al robo, suelen intercambiar chaquetas y tienen físicos parecidos buscando confundir al denunciante en caso de detención, no recomiendo encararse con ellos. Forman parte de clanes con pisos francos. Se desplazan a otras ciudades, rotan por la geografía española y alternan el robo turístico con otros. Pueden llegar a trabajar en grupos grandes operando juntos vía teléfono móvil en puntos como La Sagrada Familia, o,el Paseo de Gracia. Buscan objetivos caros: Collares, pulseras, relojes de marca. Alternan el trabajo con la recaudación de los robos del sector femenino del clan. Están muy organizados, algunos de ellos, sólo operan como informantes u organizadores.
Los Moros del aerobús de Plaza España: En la Parada del Aerobús de Plaza España, suelen operar grupos de 3 ó 4 moritos, bien vestidos que utilizan la técnica de distracción para salir corrriendo con el equipaje de mano de los que esperan el Aerobús en Plaza España. Los tíos salen corriendo con el bolso o cartera de alguien demasiado mayor para perseguirlos y demasiado indefenso para hacerles frente. Si os encontráis con ellos suelen irse cuando hacéis ademán de llamar a la Policía. Intentad apoyaros en los taxistas, es un colectivo que suele ayudar a ahuyentar a los manguis.
Los falsos policías: Suelen trabajar en equipos de dos, aunque se presentan ocasionalmente de forma individual. En un correcto inglés le muestran a la víctima una falsa placa de policía, justificando un control de pasaportes rutinario. En ese “control” de documentación y cartera, suelen sustraer alguna tarjeta de crédito. También solicitan ser acompañados a un lugar más apartado dónde roban descaradamente a sus víctimas si ya se han dado cuenta del engaño.
Los Rumanos del metro de Paseo de Gracia: Son cuatro o seis, varones, trabajan juntos, son menores de 30 años, trabajan preferentemente en la línea amarilla y en las escaleras que dan salida al Paseo de Gracia. (llevan algunos tatuajes con caracteres que intentan ser chinos) .Roban a los mochileros o a todo el que crean que es “guiri”. Les colocan un plano detrás o fingen un empujón dado por alguien de detrás de ellos. Pueden llegar a encararse con las víctimas a las que intentan robar, de los que se mofan al ser un grupo de mínimo 4. El personal de seguridad del metro les ha echado varias veces, pero vuelven con total impunidad. Igual que los veo yo, los conoce más gente, policías, comerciantes, personal de seguridad. Hoy por hoy, no podemos hacer nada, son mafias que delinquen por vocación y que encuentran en nuestra ciudad un sistema fácil de robo. Alguien coloca todo lo que roban ya sea aquí o en otros países. Están organizados, jerarquizados y los que vemos por la calle, sólo son eslabones de una cadena.

